🌊 El agua del mar tampoco es inocente
La sal del agua marina puede favorecer la deshidratación de la fibra y dejar el cabello más áspero, especialmente cuando la exposición es repetida y se combina con el sol y el calor.
Por eso, aunque salir del mar con el pelo lleno de ondas pueda parecer el look perfecto de verano, mantener esa combinación de sal, sol y calor durante horas no es precisamente lo mejor para la fibra capilar.
🏊 Y el cloro también pasa factura
Las piscinas son otro de los factores que pueden contribuir a la sequedad y al deterioro del cabello.
El problema aumenta cuando los baños son frecuentes y el cabello está continuamente expuesto al agua clorada, especialmente si ya se encuentra debilitado, teñido o decolorado.
🔥 Calor, viento y lavados frecuentes
A todo esto se suman las altas temperaturas, el viento, el secador y, muchas veces, una mayor frecuencia de lavado.
El resultado es la combinación perfecta para que, al volver a la rutina, aparezca ese conocido “pelo de después del verano”: seco, sin brillo, con frizz, difícil de desenredar y con unas puntas que parecen pedir auxilio.
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